El paraíso cercado por muros de privilegio
En las zonas más privilegiadas de Zacate Grande, grandes mansiones de lujo se asoman al mar desde las colinas. Estas propiedades, muchas veces pertenecientes a empresarios o políticos adinerados, están rodeadas de jardines perfectamente cuidados y cuentan con acceso privado a playas exclusivas. En estas residencias, los dueños disfrutan de todas las comodidades modernas: piscinas infinitas, yates anclados en muelles privados y vistas panorámicas del Golfo. Para ellos, Zacate Grande no es más que un refugio vacacional, un escape del bullicio de las ciudades.
Estas fortunas han transformado partes de la isla en zonas privadas, inaccesibles para los locales. Los caminos que conducen a ciertas playas o áreas naturales están bloqueados por portones y guardias de seguridad. La riqueza aquí es evidente, pero también lo es su desconexión con el resto de la isla.
La pobreza sin escapatoria
A pesar de todo, en medio de esta adversidad, Puerto Grande ha demostrado un espíritu resiliente al organizarse para construir calles con cemento hidráulico gracias a fondos enviados por migrantes en Estados Unidos y España. Este esfuerzo comunitario ha generado empleo temporal y reducido ligeramente la migración forzada. Sin embargo, esta dependencia casi absoluta de las remesas es insostenible y representa una vulnerabilidad crítica. ¿Qué ocurriría si estos flujos cesaran? ¿Por qué el gobierno no interviene para garantizar oportunidades económicas locales que reduzcan esta dependencia?
El conflicto por la Tierra y el libre acceso a las playas
Estos conflictos han generado tensiones sociales profundas. Mientras los ricos construyen muros para proteger sus propiedades más de 30 playas fueron privatizadas sin que el Estado intervenga, lo cual demuestra una falta de capacidad del Gobierno y Municipalidad de Amapala en defender la prevalencia de lo público ante lo privado.
En 1993 mediante decreto 001-93 Zacate Grande recibe el estatus de Reserva Forestal del Sur, sin embargo esto no ha sido impedimento para que los nuevos dueños adquieran títulos de propiedad en las áreas protegidas y continúen con las prácticas de despojo a las comunidades originales.
Actualmente esta área está en poder de terratenientes, que nos son dueños históricos de la tierra y a las cuales los habitantes originales no tienen acceso. pero no todo ha sido fácil para los terratenientes, han tenido que amenazar a Líderes comunitarios con la intención de intimidarlos para que estos no reclamen sus Derechos, durante 9 años 31 personas vivieron procesados por los Facusse y que hasta que el delito prescribió pudieron obtener sus cartas de libertad, desde el 2000 hasta la fecha 74 miembros de las comunidades de Zacate Grande fueron enjuiciados y procesados por delitos relacionados a la tierra y las playas, lo cual genera gran preocupación en la población por la negligencia del gobierno y la falta de compromiso en la aplicación del proyecto de Medición Predial como una ley que impida la privatización de playas y la construcción en Mar adentro sin los permisos ambientales correspondientes.
El Futuro de Puerto Grande: Ecoturismo y Conservación como Motores de Desarrollo Sostenible
![]() |
Los manglares son mucho más que árboles que crecen en aguas salobres; son ecosistemas esenciales que actúan como criaderos naturales para moluscos y peces, protegen las costas contra la erosión y absorben grandes cantidades de carbono. En Puerto Grande, estas áreas han sido históricamente fundamentales para la pesca artesanal, una actividad que ha sostenido a generaciones. Sin embargo, el uso desmedido de los recursos, la falta de regulación y el impacto del cambio climático han comenzado a amenazar su equilibrio.
Frente a esta realidad, surge una oportunidad única: convertir los manglares en el eje central de un modelo sostenible que combine la conservación ambiental con el desarrollo económico. La comunidad ya ha demostrado su capacidad para impulsar iniciativas autónomas; ahora, el reto es consolidar esas acciones y convertirlas en un motor económico y duradero.
Los chiqueros para sardinear, las piedras que salen en marea baja durante las repuntas al frente del Curil (Las Ahogadas), el estero que conduce hasta el centro de la comunidad, los botoncillos del panteón, como los de las la isla de Buyayo, sin contar la isla de los pájaros y sus pedreros a su al rededor, con todos estos recursos, una comunidad bien organizada por hacerlos producir de manera responsable y con el apoyo de autoridades competentes estas comunidades estarían en las puertas hacia un verdadero Desarrollo.
Ecoturismo: Una Puerta Hacia el Desarrollo Sostenible
El ecoturismo se presenta como una estrategia clave para diversificar las fuentes de ingresos en Puerto Grande. A diferencia del turismo masivo, este modelo promueve un enfoque responsable y respetuoso con el medio ambiente, atrayendo a visitantes interesados en conocer y preservar la riqueza natural del lugar.
Rutas ecoturísticas podrían ser diseñadas para mostrar a los turistas la belleza y biodiversidad de los manglares como en el Estero de la Joya y Playa Julian. Imagina senderos elevados construidos con materiales sostenibles que permitan a los visitantes caminar entre los árboles mientras observan aves exóticas o escuchar el susurro del agua. Guías locales capacitados podrían ofrecer recorridos educativos donde expliquen la importancia del ecosistema y cómo los manglares actúan como pulmones verdes del planeta.
Además, se podrían organizar experiencias inmersivas, como talleres prácticos donde los turistas aprendan sobre la recolección sostenible de curiles o participen en actividades comunitarias de reforestación. Estas experiencias no solo generarían ingresos directos para las familias locales, sino que también crearían conciencia global sobre la necesidad de proteger estos ecosistemas.
Criaderos Comunitarios: Un Modelo Sostenible
Otro componente esencial del desarrollo sostenible es el establecimiento de criaderos controlados dentro de los manglares. Estas áreas designadas permitirían cultivar curiles, almejas, cascos y ostiones bajo prácticas sostenibles que aseguren tanto la regeneración natural como la estabilidad económica.
La implementación de estos criaderos requeriría programas de capacitación técnica para enseñar a las comunidades técnicas modernas de acuicultura sostenible. Esto no solo mejoraría la productividad, sino que también garantiza que las prácticas sean compatibles con la conservación del ecosistema. Con el tiempo, estos criaderos podrían convertirse en una fuente confiable de ingresos para las familias locales e incluso abrir oportunidades para exportar productos marinos a mercados nacionales e internacionales.
La Participación Comunitaria: El Corazón del Cambio
Cualquier estrategia exitosa debe estar profundamente arraigada en la participación activa de la comunidad. En Puerto Grande, las familias locales no solo deben ser beneficiarias del ecoturismo y los criaderos; deben ser líderes en su diseño e implementación. Esto implica crear espacios donde las voces comunitarias sean escuchadas y donde las decisiones se tomen colectivamente.
Además, es fundamental garantizar que los beneficios económicos se distribuyan equitativamente entre todos los miembros de la comunidad. Esto podría lograrse mediante cooperativas comunitarias que gestionen tanto las actividades turísticas como los criaderos, asegurando así que los ingresos generados se reinvierten en proyectos locales como infraestructura básica, educación o salud.
Educación Ambiental: Sembrando Futuro
El éxito a largo plazo dependerá también de un cambio cultural hacia una mayor conciencia ambiental. Las campañas educativas dirigidas tanto a adultos como a niños pueden jugar un papel crucial en este proceso. Por ejemplo, talleres sobre el valor ecológico del manglar o actividades escolares centradas en su conservación pueden ayudar a formar una nueva generación comprometida con proteger su entorno.
Estas iniciativas no solo sensibilizarían a la población local sobre la importancia del manglar como recurso vital, sino que también fortalecerían su sentido de pertenencia e identidad con su tierra.
Un Futuro Prometedor
El camino no será fácil; requerirá inversión inicial, alianzas estratégicas con organizaciones ambientales y apoyo gubernamental. Pero lo más importante es que requerirá el compromiso inquebrantable de sus habitantes. Si logran unir esfuerzos para proteger sus manglares mientras aprovechan su potencial económico, Puerto Grande no solo podrá superar sus desafíos actuales; también podrá construir un futuro donde prosperidad y sostenibilidad vayan de la mano.
En este rincón del Golfo de Fonseca yace una oportunidad única: demostrarle al mundo que es posible crecer económicamente sin sacrificar lo más valioso que tenemos, nuestra conexión con la naturaleza.